Un golpe sin precedentes al liderazgo de la FIFA. Las confederaciones UEFA, AFC y Concacaf publicaron este lunes una carta abierta conjunta dirigida a “la familia del fútbol”, en la que acusan al organismo rector del futbol mundial de “decepción” y de una “ruptura fundamental de confianza”, en referencia directa al manejo de un polémico plan para vender una participación comercial del Mundial.
El origen del conflicto: una empresa para vender el Mundial
La disputa se originó a partir de una propuesta impulsada por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para crear la llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), una compañía que administraría los aspectos comerciales y operativos de los torneos del organismo. El plan contemplaba vender alrededor del 20% de esa empresa a inversionistas privados. Infantino ya se disculpó públicamente por la propuesta, aunque las tres confederaciones consideran que ese gesto es insuficiente frente a la gravedad de lo ocurrido.
Un proceso diseñado para limitar el escrutinio
En su carta, firmada por los presidentes Aleksander Čeferin (UEFA), Salman Bin Ibrahim Al Khalifa (AFC) y Victor Montagliani (Concacaf), junto con sus respectivos secretarios generales, los firmantes sostienen que la propuesta se impulsó “en un plazo comprimido, sin consulta significativa”, y advierten que ese formato “es el producto de un diseño pensado para limitar el escrutinio”. El documento también revela que, en una reunión clave celebrada en Marruecos, únicamente participó personal administrativo de la FIFA, sin la presencia de miembros electos del Consejo ni de representantes de las asociaciones miembro.
Las confederaciones fueron enfáticas al aclarar que su reclamo no tiene que ver con dinero ni con revisar acuerdos ya alcanzados sobre la expansión de torneos o las sedes mundialistas de 2030 y 2034. El punto central, insisten, es la integridad del liderazgo: “El liderazgo no es una posesión”, señala la carta, sino “un deber de servicio” hacia quienes lo otorgan.
El llamado a una revisión verdaderamente independiente
El comunicado también cuestiona la respuesta que la propia FIFA ofreció tras el escándalo. Aunque el organismo se comprometió a presentar un informe ante su Consejo, las tres confederaciones exigen que cualquier revisión sea realizada por un tercero completamente independiente, sin participación del personal ni de la administración de la propia FIFA. Además, solicitaron formalmente la preservación de todos los documentos y registros relacionados con el caso.
La carta cierra con un llamado a la unidad del futbol mundial, pero deja clara la magnitud de la fractura: tres de las seis confederaciones continentales, que en conjunto representan a decenas de asociaciones miembro en Europa, Asia, Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, exponen públicamente su desconfianza hacia la conducción actual del organismo que rige al deporte más popular del planeta.
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