LA PAZ, BOLIVIA.- En el complejo tablero de ajedrez que representa la captación de talento binacional, la Selección Nacional de México ha sufrido una baja sensible, pero anticipada. El director técnico Javier Aguirre confirmó que Marcelo Flores, una de las promesas más mediáticas de los últimos años, ha decidido dar un paso al costado del proyecto tricolor para representar a la Selección de Canadá.
Con la franqueza que caracteriza al “Vasco”, el estratega no solo aceptó la resolución del futbolista, sino que profundizó en la realidad del fútbol moderno, donde la migración y la identidad personal juegan un papel determinante en la carrera de los atletas.
El respeto a la voluntad de Marcelo Flores
Durante la comparecencia ante los medios, Aguirre fue cuestionado sobre la ausencia de Flores en sus últimas convocatorias y la creciente vinculación del jugador con el representativo canadiense. Lejos de polemizar, el entrenador nacional le deseó éxito en su nueva etapa.
“El muchacho en ese sentido tomó su decisión y me parece más que válida; cero rencores. Él busca su espacio y me parece sano, inclusive yo haría lo mismo si mis padres nacieron en otro sitio”.
Aguirre destacó que el diálogo con el futbolista siempre fue abierto, pero que la falta de regularidad en el último año pudo ser un factor clave.
“Es un muy buen jugador. El año pasado no tuvo tanta continuidad, lo trajimos, hablamos con él (Marcelo Flores) y él decidió de motu propio. Le deseo lo mejor porque además es un muy buen muchacho”.
La identidad en el Tri: El contraste con Brian Gutiérrez
La partida de Flores ocurre en un momento donde la Dirección de Selecciones Nacionales ha redoblado esfuerzos por asegurar a jóvenes con doble nacionalidad. Mientras Flores se decanta por el país de la hoja de maple, otros elementos han reafirmado su compromiso absoluto con México.
Tal es el caso de Brian Gutiérrez, quien recientemente debutó con la selección mayor y dejó claro que su vínculo con el país es inquebrantable desde su llegada al fútbol local. Gutiérrez explicó que su fichaje con el Club Deportivo Guadalajara fue, en esencia, una declaración de intenciones.
“Yo venir a México y jugar con las Chivas fue mi decisión… jugar con las Chivas porque son puros mexicanos. Cuando vine a Chivas yo estaba 100% con México para eso”.
El testimonio de Gutiérrez refuerza la idea de Aguirre sobre la libertad de elección: mientras algunos buscan su espacio en otras tierras, otros encuentran en el arraigo de clubes como Chivas el motivo perfecto para defender los colores verde, blanco y rojo.
Una visión humana de la migración
Para concluir, el estratega nacional reflexionó sobre cómo la movilidad humana ha transformado el deporte. Como hijo de inmigrantes, Aguirre entiende que la nacionalidad deportiva es un derecho que el jugador debe ejercer con total libertad y convicción.
“Hoy en día la migración del ser humano te permite eso… que tus padres nacieron en otro sitio pero decidiste ir a otra parte. Son decisiones personales que hay que respetar y yo lo aplaudo”.
Con este anuncio, se cierra el capítulo de Marcelo Flores con el Tri, dejando la puerta abierta para que la nueva generación —aquella que, como menciona Brian Gutiérrez, se siente “muy feliz y contenta” al escuchar el himno— tome las riendas hacia el Mundial 2026.
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