SHANGHÁI, CHINA. – Tras el histórico debut de Cadillac en la Fórmula 1 en Australia, Sergio “Checo” Pérez ya se encuentra en territorio asiático para disputar el Gran Premio de China. El piloto mexicano calificó como un “logro masivo” el haber terminado la primera carrera con un equipo que apenas lleva cuatro meses trabajando en conjunto, pero advierte que el verdadero reto comienza ahora: el desarrollo técnico.
Un aprendizaje a 300 km/h
Checo destacó que, aunque fue una lástima no terminar con ambos autos en Melbourne, el equipo obtuvo información valiosa sobre rutinas de carrera, paradas en boxes y fiabilidad. Sin embargo, el mexicano es realista sobre la distancia que los separa de los equipos punteros.
“Estamos peleando contra los mejores equipos del mundo. Para cerrar la brecha, tenemos que desarrollarnos más rápido que ellos. El objetivo es reducir la distancia con la zona media carrera tras carrera”, señaló Pérez.
Syncing up. 🔒 pic.twitter.com/AdUgudtEZX
— Cadillac Formula 1 Team (@Cadillac_F1) March 12, 2026
El reto del formato Sprint y la dependencia de Ferrari
El fin de semana en Shanghái será especialmente complejo debido al formato Sprint, lo que significa que los equipos tendrán solo una sesión de prácticas antes de entrar en competencia oficial. Para un equipo nuevo como Cadillac, esto reduce el margen de error.
Checo también tocó un punto clave: la relación técnica con Ferrari, su proveedor de unidades de potencia.
- Limitaciones: Al ser un equipo cliente, Cadillac utiliza la estrategia de despliegue de energía y cosecha (harvesting) diseñada por Maranello.
- El problema de la brecha: Checo explicó que, al estar actualmente a unos 3 segundos del ritmo de punta, extraer el máximo de ese sistema es sumamente difícil, ya que el software está optimizado para la velocidad de los autos de vanguardia.
Presupuesto y recursos listos
A pesar de las dificultades operacionales, el piloto de 36 años (en esta etapa de su carrera en 2026) se mostró optimista debido al respaldo financiero del proyecto.
“Tenemos el presupuesto en su lugar y tenemos todos los recursos. Ahora depende de nosotros, de la unión entre ingenieros y pilotos, para mejorar nuestra ejecución en pista y la estrategia”.
Con la experiencia de Checo al volante y el poderío de Cadillac, el GP de China será una prueba de fuego para medir qué tan rápido puede evolucionar el equipo estadounidense en la máxima categoría.












